Beatrice Lillie (29 de mayo de 1894 – 20 de enero de 1989), nacida como Beatrice Gladys Lillie en Toronto (Canadá), fue una de las grandes figuras de la comedia teatral del siglo XX, famosa por su ingenio, sátira y extraordinaria presencia escénica.
Carrera artística
Comenzó actuando en Canadá junto a su madre y su hermana Muriel, antes de trasladarse a Londres, donde debutó en el West End en 1914.
A lo largo de su carrera:
- Triunfó en musicales y comedias tanto en Londres como en Nueva York
- Colaboró con figuras como Gertrude Lawrence, Bert Lahr y Jack Haley
- Fue especialmente asociada con el dramaturgo Noel Coward, aunque también interpretó obras con música de Cole Porter
En 1924 debutó en Nueva York con gran éxito de crítica, y en 1926 inició también su carrera cinematográfica con Exit Smiling. Participó en películas como:
- La vuelta al mundo en 80 días
- Millie, una chica moderna
En 1953 ganó un premio Tony por su espectáculo An Evening With Beatrice Lillie.
Vida personal
La vida personal de Beatrice Lillie estuvo marcada por relaciones significativas y también por episodios difíciles:
- En 1920 contrajo matrimonio con Sir Robert Peel, adoptando el título de Lady Peel.
- Aunque nunca se divorciaron, la pareja se separó antes de la muerte de él en 1934.
- Tuvieron un hijo, Sir Robert Peel, quien falleció trágicamente en 1942 durante la Segunda Guerra Mundial a bordo del HMS Tenedos en Colombo (actual Sri Lanka).
En 1948 conoció a:
- John Philip Huck, 28 años más joven, quien se convirtió en su compañero cercano durante el resto de su vida.
En sus últimos años:
- Sufrió la enfermedad de Alzheimer, lo que provocó su retirada de los escenarios
- Falleció el 20 de enero de 1989 en Henley-on-Thames (Inglaterra), el mismo día de su aniversario de boda
De forma especialmente conmovedora, John Philip Huck murió apenas 31 horas después, siendo enterrados juntos.
Reconocimientos y legado
- Posee una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood
- Fue considerada una de las mayores comediantes teatrales de su época
- Su estilo influyó en generaciones posteriores de artistas
Beatrice Lillie dejó una huella imborrable gracias a su talento para la sátira y su capacidad única de conectar con el público durante más de cinco décadas.
