Claudio Ferrer fue uno de los compositores y cantantes más importantes de Puerto Rico, reconocido tanto por su enorme producción musical —más de 600 obras— como por su excelencia como segunda voz, una especialidad muy valorada en la música antillana. Muchos expertos lo sitúan entre los mejores del género, junto a figuras como Chago Alvarado y Tito Henríquez.
Primeros años y formación
Nacido en Puerto Rico, fue hijo de Ramón Ferrer y Antolina Cotto. Desde muy pequeño mostró inclinación musical, cantando décimas en su niñez. A los seis años se trasladó a Bayamón, donde creció y desarrolló sus primeras experiencias artísticas.
Autodidacta por naturaleza, comenzó a integrarse en agrupaciones locales desde muy joven. A los 13 años ya formaba parte de un conjunto típico, y en 1926 se vinculó como güirero al grupo del cuatrista Ladislao Martínez.
Inicios profesionales y primeras grabaciones
En 1928 pasó a formar parte del Grupo Aurora, donde pronto asumió el rol de segunda voz. Con esta agrupación realizó sus primeras grabaciones en 1932 para el sello Brunswick, iniciando así una larga y fructífera carrera discográfica.
En 1934 fue reclutado por Johnny Rodríguez para integrar el Trío Borincano, aunque su paso por esta formación fue breve.
Etapa en Nueva York y el Cuarteto Marcano
En 1935 se trasladó a Nueva York, ciudad clave en su desarrollo artístico. Allí se unió al Trío Marcano, que pronto evolucionó al legendario Cuarteto Marcano, junto a músicos como Pedro “Piquito” Marcano y Víctor “Vitín” Mercado.
Con esta agrupación grabó para sellos importantes como Decca y Columbia, participando en numerosas producciones y acompañando a grandes figuras como Bienvenido Granda.
Durante este período también comenzó a destacar como compositor, firmando piezas que se convertirían en clásicos, entre ellas:
- “Ayúdame” (1940)
- “Mis dos amores” (1941)
- “Bendita seas”, “Cielo antillano” (1942)
- “Linda palomita” (1944)
- “Aunque me llores” (1946)
Una de sus obras más emblemáticas fue la guajira “El eco y el carretero”, interpretada originalmente por Bobby Capó, y versionada posteriormente por artistas como Celia Cruz.
Regreso a Puerto Rico y consolidación
En 1940 regresó a Puerto Rico para integrarse al Cuarteto Mayarí, dirigido por Plácido Acevedo, donde permaneció hasta 1948. Allí trabajó con destacadas voces como Félix “Corozo” Rodríguez y José Juan “Chiquitín” García.
Madurez artística y Sonora Boricua
Tras el fin de esta etapa, volvió a Nueva York y formó su propio conjunto. Más adelante, en 1956, creó la Sonora Boricua, ampliando su formato con trompetas y percusión cubana, adaptándose a los nuevos estilos del momento.
Gracias a estas agrupaciones, Claudio Ferrer acompañó a numerosos artistas de renombre, entre ellos:
- Daniel Santos
- Davilita
- Tony Pizarro
- Julita Ross
- Polito Galíndez
Además, participó en cientos de grabaciones, consolidándose como uno de los músicos más solicitados en la escena latina de Nueva York.
Legado
Claudio Ferrer dejó una huella profunda en la música caribeña. Su dominio de la segunda voz, su sensibilidad compositiva y su enorme producción discográfica lo convierten en una figura clave del cancionero antillano.
Su obra sigue viva a través de innumerables versiones y grabaciones, siendo considerado uno de los pilares de la música popular puertorriqueña del siglo XX.
Yo También Soy Boricua, Claudio Ferrer
CD’S LATINO, CD’S PUERTO RICO, Claudio Ferrer
