Gilberto Valdés Valdés (21 de mayo de 1905 – 12 de mayo de 1972) fue un destacado compositor, director de orquesta y músico cubano, considerado una figura clave en la integración de la música afrocubana en la tradición sinfónica y popular. El escritor
Alejo Carpentier lo definió como una “especie de Gershwin criollo”, destacando su capacidad para fusionar lo académico con lo popular.
Origen y formación
Gilberto Valdés nació en Jovellanos. Inició sus estudios musicales en su ciudad natal y posteriormente continuó su formación en Cárdenas, donde ingresó en el Conservatorio Payrellade.
En su juventud formó parte de la orquesta de José Raventós, donde tocó flauta y clarinete.
Más tarde se trasladó a La Habana, donde estudió composición con el maestro
Pedro San Juan y teoría musical con Hernández Pilato.
Inicios profesionales
Su carrera profesional comenzó en la orquesta de Alfredo Brito. También trabajó como flautista y saxofonista en la orquesta Hermanos Lebatard.
Dirigió la orquesta del cabaret La Verbena, donde coincidió con el legendario músico
Bola de Nieve.
Posteriormente amplió su formación en Estados Unidos con maestros como
David Saperton.
Innovación en la música afrocubana
Durante las décadas de 1930 y 1940, Gilberto Valdés desarrolló un estilo innovador, cercano al de:
- Alejandro García Caturla
- Amadeo Roldán
Entre sus obras más importantes destacan:
- “Danza de los braceros”
- “Liko tá tumbé”
- “Guaguancó”
- “Evocación negra”
Fue pionero en:
- Incorporar lenguas africanas (como el yoruba) en composiciones sinfónicas
- Integrar ritmos y cantos religiosos afrocubanos en la música académica
- Incluir percusionistas tradicionales en orquestas sinfónicas
Estrenos y colaboraciones destacadas
En 1935, la gran artista
Rita Montaner estrenó varias de sus obras, entre ellas:
- “Bembé”
- “Baró”
- “Tambó”
- “Sangre africana”
También colaboró estrechamente con el antropólogo
Fernando Ortiz, participando en investigaciones sobre música afrocubana.
En 1937 dirigió importantes conciertos en La Habana con grandes orquestas, coro y percusionistas populares, destacando su obra:
- “Ilé’nkó-Ilé’nbé”
Grabaciones y proyección internacional
En 1940 grabó para
RCA Víctor obras como:
- “Tambó”
- “Rumba abierta”
- “Sangre africana”
- “La conga viene ya”
Sus composiciones fueron interpretadas por artistas como:
- Miguelito Valdés
- Celia Cruz
- Xavier Cugat
Etapa internacional y ballet
Entre 1946 y 1956 fue director musical de la compañía de danza de
Katherine Dunham, con la que recorrió Europa.
También compuso música para cine y grabó discos en España con la Orquesta de Cámara de Madrid, destacando:
- Cuban Ballet
- Hi Fi in the Tropics
Regreso a Cuba y últimos años
Tras el triunfo de la Revolución Cubana, regresó a su país, donde ocupó cargos importantes como:
- Presidente de la Asociación de Compositores de Cuba
- Director del Instituto Nacional de la Industria Turística
En esta etapa impulsó la creación de instrumentos afrocubanos, como la valdímbula, una variante de la marímbula.
Dirigió la Gran Orquesta Típica Nacional y grabó importantes discos de danzones y música popular.
También trabajó con el Ballet Nacional de Cuba y compuso música para teatro, como la obra El solar.
Últimos años y fallecimiento
A mediados de la década de 1960 regresó a Nueva York, donde continuó dirigiendo orquestas y grabando.
Gilberto Valdés falleció el 12 de mayo de 1972.
Legado
Gilberto Valdés es recordado como:
- Pionero en la integración de la música afrocubana en la música clásica
- Innovador en el uso de lenguas y ritmos africanos
- Figura clave en la identidad musical cubana
- Referente de la fusión entre tradición y modernidad
