SILVIA INFANTAS

SILVIA INFANTAS  Biografía

Silvia Elvira Infantas Soto, conocida artísticamente como Silvia Infantas, nació en Santiago de Chile, aunque siempre se ha considerado porteña por haberse criado en Valparaíso, específicamente en el tradicional barrio El Almendral. Su vida y carrera están profundamente ligadas al desarrollo del folclore chileno, siendo una de sus intérpretes más representativas.


Infancia y entorno musical

Hija del cantante de ópera y autor Jorge Infantas, Silvia Infantas creció en un hogar donde la música era parte esencial del día a día. Su hermano también fue músico y colaboró con el compositor Luis Bahamonde, autor de la tonada Fiesta linda.

Desde pequeña estuvo rodeada de guitarras, piano y canto. Su abuela tocaba el piano diariamente, mientras la joven Silvia desarrollaba su sensibilidad artística bailando y escuchando música. A los catorce años tuvo un punto de inflexión cuando comenzó a escuchar discos de agrupaciones como:

  • Los Cuatro Huasos
  • Las Cuatro Huasas
  • Los Huasos de Chincolco

Canciones como Matecito de plata, En Chillán planté una rosa y El relojito marcaron sus primeras influencias musicales.


Inicios en la radio y primeros éxitos

En 1942, Silvia Infantas inició su carrera como solista, acompañada por su hermano en sus primeras presentaciones radiales. Participó en emisoras como Radio Cooperativa, Minería, Corporación, Antártica y Prat, junto al pianista Jorge Astudillo.

Su repertorio inicial estuvo compuesto por boleros y canciones melódicas, logrando reconocimiento temprano. En 1943, la revista Radiomanía la destacó como una de las mejores artistas del año en la categoría de “cantante melódica”, junto a figuras como Ester Soré y Nicanor Molinare.


Consolidación en el folclore chileno

A finales de la década de 1940, Silvia Infantas orientó definitivamente su carrera hacia el folclore, género en el que alcanzó su mayor reconocimiento. Participó en programas radiales como Chile, fértil provincia, conducido por Manuel Lagos del Solar.

Su estilo se caracterizó por una voz clara, con un ligero vibrato, ideal para interpretar tonadas y cuecas tradicionales.


Carrera teatral y reconocimiento como actriz

Paralelamente, Silvia Infantas desarrolló una destacada carrera como actriz en el Teatro de Ensayo de la Pontificia Universidad Católica de Chile entre 1946 y 1952.

Trabajó con importantes directores como:

  • Pedro Mortheiru
  • Fernando Debesa
  • Eugenio Dittborn
  • Claudio di Girólamo

Participó en obras como El burlador de Sevilla, Pigmalión y La anunciación a María de Paul Claudel. En 1950 recibió el prestigioso Premio Caupolicán como mejor actriz.


Grupos musicales y etapa de mayor popularidad

La consolidación definitiva de Silvia Infantas llegó con la formación de sus agrupaciones:

  • Silvia Infantas y los Baqueanos (1953–1959)
  • Silvia Infantas y los Cóndores (1960–1969)

Con estos conjuntos, difundió ampliamente el folclore chileno, especialmente tonadas y cuecas, convirtiéndose en una figura clave de la música tradicional.


Últimos años y legado

Tras el fin de su etapa con Los Cóndores, regresó brevemente al teatro, participando en la obra La pérgola de las flores en 1970 junto a Ana González.

Posteriormente se retiró de la vida artística. En 1999, el recopilatorio Héroes y tradiciones reconoció su aporte al repertorio folclórico chileno, consolidando su legado.


Legado e importancia cultural

Silvia Infantas es considerada una de las voces fundamentales del folclore chileno del siglo XX. Su contribución abarca tanto la música como el teatro, y su influencia permanece en nuevas generaciones de intérpretes.

 

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