Toña la Negra (nombre artístico de María Antonia del Carmen Peregrino Álvarez, nacida el 17 de octubre de 1912 en Veracruz, México, y fallecida el 16 de diciembre de 1982 en Ciudad de México) fue una de las grandes intérpretes del bolero en América Latina y una de las voces más emblemáticas de la música mexicana del siglo XX. Su estilo profundo, cargado de sentimiento, la convirtió en la intérprete ideal de las composiciones de Agustín Lara, con quien mantuvo una estrecha colaboración artística.
Orígenes y primeros años
Nacida en el puerto de Veracruz, Toña la Negra creció en un entorno humilde donde desarrolló desde muy joven su vocación musical. En 1927 contrajo matrimonio con Guillermo Cházaro Ahumada, con quien tuvo su primer hijo. Poco después, se trasladó a Ciudad de México, llevando consigo a su bebé de apenas cuarenta días, en busca de mejores oportunidades.
Inicios profesionales y descubrimiento
El 16 de julio de 1929 marcó un punto de inflexión en su vida: debutó en el cabaret El Retiro, donde comenzó a ser conocida como “La Peregrina”. Fue en ese mismo lugar donde llamó la atención del empresario Emilio Azcárraga Vidaurreta y del promotor Enrique Contel, quienes le dieron el nombre artístico de Toña la Negra.
Su talento pronto la llevó a interpretar el tema “Enamorada”, de Agustín Lara, iniciando así una colaboración histórica. Lara compuso para ella algunas de sus obras más célebres, como:
- “Lamento jarocho”
- “Veracruz”
- “Noche criolla”
- “Oración Caribe”
- “Palmera”
- “La clave azul”
- “La cumbancha”
Estas canciones fueron presentadas con gran éxito en el Teatro Esperanza en 1932, consolidando su reconocimiento artístico.
Éxito y consolidación
Gracias al impulso de Emilio Azcárraga Vidaurreta, Toña la Negra se integró al elenco de la emisora XEW, una de las más importantes de México, donde se presentó acompañada por Agustín Lara y por la orquesta de Alfredo Girón.
Posteriormente, triunfó en escenarios como el Teatro Politeama, convirtiéndose en una figura central de la música romántica en México. Sus grabaciones para el sello RCA Victor forman parte esencial del patrimonio musical latinoamericano.
Entre sus canciones más reconocidas se encuentran:
- “Este amor salvaje”
- “Por qué negar”
- “Obsesión”
- “Mentiras tuyas”
- “Y sin embargo te quiero”
- “Vereda tropical”
- “Cada noche un amor”
- “Angelitos negros”
- “Lágrimas de sangre”
- “Cenizas”
A lo largo de su carrera grabó más de 75 discos LP, incluyendo producciones con el sello Peerless.
Colaboraciones y proyección internacional
En 1974, ya consagrada como una leyenda, Toña la Negra grabó junto a la icónica Sonora Matancera, ampliando aún más su legado musical y su proyección en el ámbito latinoamericano.
Su interpretación, caracterizada por una profunda carga emocional y una dicción impecable, influyó en generaciones de cantantes de bolero y música romántica.
Vida personal
A diferencia de muchas figuras del espectáculo, Toña la Negra mantuvo una vida privada discreta. Tuvo tres hijos con su primer esposo, de quien se divorció en 1950. Posteriormente contrajo matrimonio con el bajista Víctor Ruiz Pasos.
En sus últimos años, debido a problemas de salud, fue retirándose progresivamente de los escenarios y de la actividad discográfica.
Últimos años y reconocimiento póstumo
Toña la Negra falleció el 16 de diciembre de 1982 en Ciudad de México, dejando un legado imborrable en la historia de la música latinoamericana.
En 1993, el director alemán Christian Baudissin realizó un documental sobre su vida, incluyendo testimonios de su entorno cercano y de artistas que la conocieron, lo que contribuyó a preservar su memoria.
Legado
Considerada una de las más grandes intérpretes del bolero, Toña la Negra es recordada por su capacidad única para transmitir emoción y profundidad en cada interpretación. Su estrecha relación artística con Agustín Lara dio lugar a algunas de las páginas más importantes de la música mexicana.
Hoy, su voz sigue siendo un referente imprescindible del bolero clásico y de la identidad musical de México.
